PAX AVANT
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ruta Pax Avant
La “ruta Pax Avant”,
un recorrido por la historia, las gentes,
la cultura de dos valles unidos por la montaña
 
La ruta Pax Avant une dos valles antaño enemistados entre sí
El Valle del Roncal es el más oriental de los valles pirenaicos de Navarra (España). El hecho de estar “encajado” entre altas montañas ha sido la causa de contar con una serie de características culturales propias, algunas de ellas hoy en vigor, y de mantener un asiduo contacto con sus vecinos franceses del Valle de Baretous.
El Valle de Baretous es un valle del Alto Bearn (Francia), ofrece una fisonomía de grandes contrastes, desde las cumbres de los Pirineos hasta el piedemonte oloronés. Al igual que en Roncal, la fuerza de las culturas, las lenguas y las tradiciones es patente de forma constante. Sus pequeñas poblaciones conservan vestigios de la identidad bearnesa, un mosaico rico de pequeñas diferencias culturales.
Si bien, en su día la montaña fue frontera y motivo de disputas, desde hace siglos, ésta simboliza el deseo de unión y encuentro entre ambos Valles. El Tributo de las Tres Vacas, eje central de esta ruta, así lo demuestra y su compromiso Pax Avant así lo atestigua.
El recorrido es de unos 50 Km. de longitud, para desarrollar en coche. Contando con las paradas, tiene más o menos 1,30 horas de duración. Tiene su inicio/final en las Casas de la Memoria de Isaba y Arette. El firme es bueno aunque el trazado es sinuoso. Le invitamos a hacerlo despacio, disfrutando del paisaje. Durante el recorrido dispone en la estación de esquí nórdico de Larra y en la estación de esquí alpino de Arette de establecimientos donde poder parar y reponer fuerzas.
En temporada invernal debe asegurarse del buen estado de las carreteras para su circulación.

pincha sobre los círculos rojos Puentes Románicos Arrako Refugio Sima mojón 262 plateau Guillers Lagarretche
PUENTES ROMÁNICOS

Los puentes “romanos” de Isaba son testigos mudos del antiguo Camino Real que unía los dos Valles
ARRAKO

Arrako es el lugar mágico del recorrido
REFUGIO

La actividad montañera se ha unido en los últimos años a la ganadera configurando el paisaje que tiene ante usted.
SIMA

Agujeros en el suelo como la Sima d'Escurets nos indican la presencia de un paisaje singular que, a veces, pasa desapercibido.
MOJÓN 262

La Piedra de San Martín es el elemento clave en la relación entre ambos territorios
PLATEAU GUILLERS

El lugar de trabajo y residencia de los pastores
LAGARRETCHE

El camino de subida a las montañas desde el lado francés
Aunque la carretera por donde usted circula lleva poco más de 35 años abierta, había una antigua ruta o camino que unía los dos Valles constituyendo el medio de encuentro de sus gentes desde hace siglos. Esta ruta, que antiguamente se llamó "Camino Real", marchaba al lado del río hasta acceder a las altas cumbres y aún permanecen vestigios de ella como estos puentes de piedra, conocidos como los puentes “romanos”, aunque al parecer datarían de época medieval.
La ruta y sus puentes suponían el encuentro de dos culturas, dos idiomas propios (uskara y bearnés) y el contacto comercial. La ruta que realiza tiene su eje central en la ganadería tradicional pero, además, la ruta permitió el desarrollo de otras actividades y facilitó el acceso de muchas mujeres que, cruzando el Pirineo hacia el lado francés, trabajaban en las fábricas de alpargatas para poder complementar la economía familiar. Iban en otoño y volvían en primavera. Muchas vestían de negro, y llevaban un petate sobre sus cabezas, además de un pequeño taburete blanco en el que se sentaban a descansar durante el camino. Por esta imagen, por su “viaje migratorio” y por la ruidosa alegría que trasmitían al llegar a Maule, arracimadas en cuadrillas, un escritor les puso el nombre de golondrinas (hirondelles).
El valle de Belagoa, donde se ubica el término de Arrako, fue creado por un río de hielo que descendía de las montañas. Es un lugar donde confluyen la espiritualidad y lo terrenal.
La espiritualidad se plasma en el dolmen prehistórico y en la ermita. El primero es un monumento megalítico de hace ¡más de 4000 años! Se trata de la cámara funeraria mejor conservada de Navarra. Además, le suma interés la peculiaridad de hallarse rodeado por un cromlech o círculo de piedras clavadas en la tierra en posición vertical. Este lugar prehistórico de enterramiento fue, en su día, un “puente” hacia la “otra vida”. Sin duda un lugar de culto.
La ermita es mucho más reciente, unos 600 años. De estilo indefinido, con un retablo rococó y una imagen de la Virgen del siglo XIV, prestaba lo servicios espirituales que cada domingo requerían los pastores y agricultores que permanecían durante varios meses en las cabañas o bordas que salpican el pequeño valle de Belagoa. Su situación junto al dolmen deja entrever la existencia de lugares "mágicos" aceptados y asumidos por distintas civilizaciones a lo largo del tiempo.
Por otra parte, los terrenal se plasma en el comercio que se desarrollaba en la antigua venta. Imagine: si la zona era el punto de reunión de agricultores y pastores de Belagoa y, además, se ubica en la antigua ruta que unía Roncal-Baretous… ¡es normal que hubiese actividad comercial! Si se detiene a pensar, ante esas mismas condiciones, hoy seguimos haciendo lo mismo.
La actividad montañera en esta zona del Pirineo tuvo su impulso definitivo a partir de la construcción de este refugio en 1968. Los montañeros trajeron a estos valles una manera distinta de ver el monte y de relacionarse con él, no sólo como lugar de trabajo, sino también como lugar de disfrute y ocio. Con ellos, también llegaron inquietudes que sirvieron para que surgieran interrogantes entre las gentes de estos valles con una fuerte tendencia, dada la dificultad en las comunicaciones, a cerrarse en sí mismos.
Hoy en día, el edificio se encuentra cerrado, pendiente de buscarle un uso concreto y realizar una restauración al respecto.
Sin embargo la base de ambas actividades: las cumbres y los pastos, se mantienen patentes en este lugar. El objeto de la primera es el disfrute, el objeto de la segunda, la pervivencia o... ¿quizás ambas actividades coinciden en la pervivencia?
Esta zona de alta montaña que une los dos valles es, a pesar de las fuertes precipitaciones que sufre, un auténtico desierto. Si se fija en los alrededores comprobará que todo el paisaje es rocoso, sin ningún río o arroyo que discurra por él. ¡Pero no se deje engañar! En un paisaje así, el agua de lluvia y de nieve se filtra por la roca a la vez que la va disolviendo. Bajo sus pies existen inmensas cuevas surcadas por grandes ríos subterráneos. Ello hace que, en algunas ocasiones, el suelo que pisa se hunda ligeramente o se creen agujeros o simas como la que visita en su recorrido. Esto que ve es la boca o entrada de una de las numerosas simas que hay aquí y todo este paisaje rocoso que ve constituye lo que lo entendidos llaman: el karst de Larra.
En este “desierto superficial” el agua aflora a la superficie en algunos lugares ¿Se imagina lo importante que es para el ganado contar con esas fuentes? El acuerdo Pax Avant del Tributo de las Tres Vacas logra un uso equilibrado no sólo de los pastos sino también de estos manantiales.
Como apunte final: ¿se ha fijado que el único árbol que habita este paisaje enrraiza en la roca? Es el pino negro, el único árbol capaz de aguantar estas durísimas condiciones de nieve, hielo... ¡y sequía!
La Piedra de San Martín es una de las piedras que marca la frontera entre España y Francia, concretamente la nº 262. El nombre de Piedra de San Martín parece ser que viene de la batalla de Poitiers, en el año 732, en la que Carlos Martel venció al ejército árabe. En conmemoración de la victoria y de la intervención "milagrosa" de su patrón San Martín colocaron una serie de piedras a lo largo de la línea de la Marca que la separaba de sus vecinos. La piedra que existe hoy no es la original, sino una colocada a mitades del siglo XIX.
Pero, volviendo a nuestro recorrido, usted se encuentra ahora en el punto central de la ruta. Aquí se celebra todos los 13 de Julio el Tributo de las Tres Vacas, un compromiso directo entre los habitantes de Baretous y los de Roncal.
En ese día, una vez reunidas las autoridades alrededor de la Piedra, el alcalde de Isaba (Valle de Roncal) pregunta a los bearneses si están dispuestos a pagar tres vacas de igual “dentaje, pelaje y cornaje” como en años anteriores. Tras la respuesta afirmativa, un alcalde francés pone la mano sobre la Piedra, sobre esta mano la pone un alcalde roncalés y así sucesivamente hasta poner las manos de todos los alcaldes. En ese momento y al unísono dicen en voz alta las palabras "PAX AVANT" por tres veces. Seguidamente el veterinario de los roncaleses reconoce y acepta las tres vacas, se nombran los cuatro guardas encargados por un año de controlar los pastos y las fuentes para el ganado de los dos valles que en verano pasta en los montes altos y el acto termina con una comida de hermandad.
La primera noticia escrita de este tratado es de una sentencia que lo reestablece en el año 1.375, aunque la sentencia habla de que viene de tiempos antiguos. Los años anteriores había habido unas serias escaramuzas entre las dos comunidades con resultados fatales de varios muertos.
Tras solicitar mediación a las autoridades y a los valles vecinos, se sentenció el establecimiento de este tributo a perpetuidad. Un acuerdo que perdura a lo largo de los años por voluntad de los dos valles. Es el tratado en vigor más antiguo de Europa.
Gracias a los acuerdos entre ambos valles se puede realizar una "ganadería sin pastor". No se requiere la presencia continua del pastor junto a su ganado, lo que permite a éstos dedicar una buena parte del día a la elaboración del queso.
El queso tradicional es de oveja y, aunque parezca extraño, son muy distintos el de un lado y el de otro. El elaborado por los pastores baretoneses es de mayor tamaño y más cremoso que el roncalés. Su diferencia radica en que los roncaleses rompen el grano de la cuajada y los bearneses no lo hacen.
En el lado roncalés la elaboración de quesos en borda de montaña ya ha desaparecido, pero en este lado, como puede apreciar, aún sigue vigente.
La “borda” es la casa del pastor en el verano, en la que come, duerme y trabaja. Junto a ella están los "saloirs" o lugares donde se pone el queso para su curación.
Como ve, a pesar de la dureza de esta profesión, aún muchos siguen apostando por este tipo de ganadería acorde con el medio. ¿Será sólo por rentabilidad o tendrán otros motivos más profundos? Esta cuestión la podemos tener en cuenta en la compra de un queso artesanal como éste.
Como habrá comprobado en su ruta, conforme se asciende, aparecen los pastos. En cotas más bajas, en ambos valles, la ganadería se combina con el aprovechamiento forestal.
La madera de haya, abeto y pino royo fue también la base de la economía de estos valles. En el valle de Roncal, una vez cortada se trasladaba en almadías o balsas construidas con los propios troncos a los puntos de venta llegando a veces hasta Tortosa (en el mediterráneo). Sobre estas balsas “cabalgaban” los almadieros, personas locales expertas en navegar los bravos ríos del Pirineo. En Baretous una parte se trasladaba hasta el vecino valle de Aspe y de ahí en almadías hasta Bayona y otras veces se llevaba con bueyes o caballerías hasta Oloron y su comarca.
Siempre se realizaba un aprovechamiento sostenible, obteniendo beneficio económico y permitiendo al bosque su regeneración natural, asegurando así la viabilidad del recurso.
El paisaje forestal que contiene la ruta es bello, pero en esta parada aún lo es más. En las laderas norte el arbolado es mucho más abundante con un bosque donde se mezcla el haya y el abeto. En las laderas sur dominan más los pastos. Si desciende en altitud, verá que el pino gana terreno a otros árboles.
Hasta hace poco, explotación forestal y ganadería eran los dos pilares fundamentales. Hoy la conservación de estos pilares es clave para asentar el nuevo pilar de estas economías: los servicios y el turismo; y para conservar la inmensa variedad de especies de animales silvestres que aquí habitan.
Puentes Románicos
Arrako
refugio
Sima
Mojón 262
Plateau Guillers
Larraguetche
 
imagen tributo